LIBRO GUERRA, de Louis-Ferdinand CELINE

Leido en 2023

Empinatoria: y ya me tiene a su Ángele una mañana, llegada sin avisar, en la sala Sant-Gonzef. No me había mentido: era empinatoria de nacimiento.  Te la ponía dura a la primera mirada, al primer gesto. Era algo más profundo que te llegaba de inmediato al corazón, por decirlo así, incluso más adentro hasta el auténtico uno mismo,  que no está completamente al fondo porque apenas lo separan de la muerte tres peladuras de vida temblorosas,  pero que tiemblan tan bien,  tan intensamente,  tan fuerte que uno no puede evitar decir sí,  sí.

Recurso supremo: mi madre estaba segura de que había un recurso supremo en manos de alguien muy poderoso, para impedir que los alemanes se entregaran por completo a sus instintos. No podía ser de otra forma.  Mi padre,  por una vez, era de su misma opinión.  Si los alemanes habían podido permitírselo todo,  entonces el mundo era muy diferente de lo que ellos siempre habían creído, (estaba construido sobre otros principios,  con otras nociones) y lo que ellos pensaban tenían que prevalecer como única verdad.-

Por descontado, contra las bestialidades guerreras existía el recurso supremo. Bastaba con que cada uno cumpliera con sus deberes para con los demás, como mi padre siempre había hecho en su propia vida. Eso era todo. No concebían aquel mundo de atrocidad, una tortura sin límites. Entonces lo negaban, solo planteárselo como un hecho posible, les horrorizaba más que cualquier otra cosa. Se servían entremeses de manera compulsiva, se congestionaban mutuamente,  animándose a negar que no se podía hacer nada contra las atrocidades alemanas.-

Guerra: estás asqueado, cuando has visto durante meses los convoyes de hombres con todo tipo de uniformes,  desfilar por las calles como bancos de salchichas, soldados de caqui,  reservistas, soldados de azul, de verde manzana, sostenidos por una ruedecilla,  que se llevan todo ese picadillo al gran mortero de idiotas.

Se marchan directamente, cantan, empinan el codo,  vuelven,  sangran,  empinan el codo otra vez,  lloriquean, gritan todo se ha ido a la mierda,.  ya una lluvia y el trigo que crece,  otros idiotas que llegan en un barco que muge,  que tiene prisa por desembarcarlo todo,  y vira dando grandes soplidos y nos enseña el culo en el malecón,  un barco magnífico que se marcha de nuevo,  surcando las olas para atraer a otros,  siempre contentos los idiotas,  siempre de fiesta. cuanto más machacan mejor,  crecen las flores, esa es mi opinión que viva la mierda y el buen vino!  ¡Y todo para nada!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *